cuenta común.
Carmen se quedó con una hipoteca, 6 niños y un sueldo que apenas alcanzaba.
Trabajó primero en el comedor de un instituto y, por las noches, gestionando facturas para una clínica privada.
Había asistido a partidos, festivales escolares, reuniones con profesores y graduaciones incluso después de turnos interminables.
Nunca quiso que sus hijos sintieran lo que ella había sentido cuando Julián cerró aquella puerta.
Por eso aquella noche dolía tanto.
A las 20:34 vio que Lucía estaba escribiendo en el grupo familiar.
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