meses en preguntarle si el abuelo le había dejado “papeles”, sus comentarios sobre lo caro que era mantener la casa, la manera en que Marta había observado la discusión sin sorpresa y, sobre todo, aquella bolsa preparada antes de llamarla a la cocina.
Antonio sabía que existía algo.
Tal vez desconocía la cantidad, pero había intentado averiguarla.
Lucía pidió hablar con una asesora. Pasó casi 2 horas revisando titulares, accesos, autorizaciones y opciones para proteger el dinero. Lo único que hizo fue asegurarse de que nadie pudiera tocar 1 € sin