—¡No necesito tu ayuda!
Casi se cae antes de que el anillo cediera. Se lo metió en el bolsillo y se fue al baño con sus uñas fucsia a la vista de todos.
—Creo que no te va a olvidar —me dijo Irene.
—Eso espero.
Él no tenía idea de que yo sí sabía quién era. Unos días antes había revisado el expediente de mi nuevo equipo de trabajo, y su foto estaba en la primera página. Pero no pensaba decírselo en pleno vuelo.
Lo que pasó en casa
Al