patriarca de la familia, la acusó públicamente.
Nunca encontraron dinero en poder de Mariana.
Nunca demostraron que hubiera hecho una sola transferencia.
Pero tampoco importó.
Los Robles tenían abogados, influencias y conocidos por todas partes.
Mariana tenía una hija pequeña y prácticamente nada más.
Perdió el empleo, los vecinos comenzaron a mirarla como ladrona y nadie quiso contratarla para manejar dinero. Terminó limpiando casas, cosiendo uniformes escolares y aceptando cualquier trabajo que le permitiera alimentar a Sofía.
Alejandro sintió una rabia inesperada.
Dos días después fue hasta la casa.
Mariana