explicación.
—Durante 5 años mi hija estuvo enviando mensajes a un número inexistente mientras tú me decías que ella no quería hablar conmigo.
—Los hijos necesitan disciplina.
—¿Disciplina es convencer a una niña de que su padre ya no la ama?
Teresa comenzó a llorar.
Conocía ese llanto.
Lo había visto toda mi vida.
—Después de todo lo que hice por ustedes…
Antes yo habría corrido a consolarla.
Aquella noche miré a Sofía.
15 años.
Demasiado delgada.
Asustada de gastar 1 peso.
Acostumbrada a esconder comida.
—Hoy no, mamá.
Teresa