y que Mateo no sería presentado a la familia Cárdenas sin acompañamiento y sin mi consentimiento.
Alejandro protestó al principio.
Luego miró a Mateo, que coloreaba un tren en una servilleta.
—Primero él —dijo.
Tres días después llegó el resultado: 99.99% de probabilidad de paternidad.
Alejandro no sonrió.
Lloró en silencio dentro de su coche.
Lo vi desde la ventana.
Y empecé a preguntarme si había cometido el peor error de mi vida.
Pero esa tarde apareció la verdadera bomba.
Beatriz Cárdenas pidió verme.
No acepté ir a su