Daniel me miró.
—Valeria, ¿quién es?
Sentí que las piernas dejaban de sostenerme.
—Mi papá.
Tomás Montes había muerto 2 meses antes de aquella grabación.
Yo había ido a su funeral.
Había visto su ataúd.
Había llorado durante semanas.
Pero allí estaba.
Vivo.
Beatriz apareció en la puerta del archivo justo cuando reproducíamos el video.
Por primera vez desde que
la conocía, perdió la compostura.
—Apaguen eso.
Me volví hacia ella.
—¿Mi padre está vivo?
No respondió.
Entonces sonó el teléfono de Daniel.
Número desconocido.
Contestó.
Su rostro cambió.
Me