vas a castigar? —No, hijo. Los estoy sacando de una tentación. Si de verdad me quieren cuidar, ya no tendrán que pensar en la casa. Solo en mí.
Óscar apretó la mandíbula. —Esto es manipulación de ese señor. Don Fermín se levantó despacio. —Joven, yo tengo mi casa, mi pensión y mi conciencia tranquila. No necesito nada de su madre. Lo que sí necesito es dormir sabiendo que si vuelve a caerse, alguien va a abrir la puerta antes de que pasen seis horas. Óscar no respondió. Porque por primera
Seis horas inmóvil sobre el piso helado del baño Mientras mis hijos me mandaban mensajes explicando por qué no podían venir de inmediato, yo tenía la cadera rota, los labios secos y la mano estirada hacia una puerta que nadie abría.