PARTE 2 / Después de cinco años de matrimonio, mi hija de cuatro años me susurró: “

decirte que lo siento.

 

No respondí.

—Mi mamá se enojó conmigo porque papá no volvió con ella. Dice que todo fue mi culpa. Ya casi no cocina. No me ayuda con la escuela. Mi papá tampoco quiere hablar conmigo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Ahora entiendo

que tú eras quien hacía todo.

Yo lo había conocido siendo un niño confundido.

 

Durante años intenté quererlo como si fuera mío.

Precisamente por eso dolía tanto.

—Diego, lo que hiciste estuvo mal.

Asintió.

—Lo sé.

—Pero todavía eres joven. Puedes