De regreso a casa, una tormenta me hizo refugiarme en una casa abandonada, donde encontré a un anciano enfermo. «Si muero, no permita que mi sobrino encuentre esa escritura», me pidió. Guardé el documento y lo ayudé sin imaginar las consecuencias. Tres días después, mientras todos me llamaban ladrona, encontré el nombre de mi propio hijo en los planos de la empresa que quería quedarse con el agua del pueblo.

ustedes llamaron ladrona sin escucharla.

Varias personas agacharon la cabeza.

Aquella noche el Cabildo retiró su respaldo al proyecto y ordenó suspender las autorizaciones municipales cuestionadas. La Fiscalía continuó investigando las falsificaciones y las maniobras contra Anselmo; las autoridades federales iniciaron las actuaciones necesarias para detener la extracción irregular.

El pozo quedó clausurado preventivamente días después.

Ernesto fue separado de su cargo mientras avanzaba la investigación. Héctor tuvo que responder por la denuncia falsa, las presuntas irregularidades patrimoniales y el trato dado a su tío.

No fue una solución mágica.