cumpliera.
Doña Lupita empezó a molestarlos.
—Ese hombre está enamorado de ti.
—Doña Lupita, estoy a semanas de tener un bebé.
—¿Y qué? El amor no pregunta si llegaste con equipaje.
Daniela se reía y cambiaba de tema.
Una madrugada comenzaron las contracciones.
Había planeado ingresar al hospital al día siguiente, pero el bebé decidió adelantarse.
Daniela intentó mantener la calma mientras buscaba la bolsa preparada.
Cuando abrió la puerta, una contracción la obligó a apoyarse en la pared.
Alejandro estaba entrando a su terreno después de revisar la obra.