Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

cumpliera.

Doña Lupita empezó a molestarlos.

—Ese hombre está enamorado de ti.

—Doña Lupita, estoy a semanas de tener un bebé.

—¿Y qué? El amor no pregunta si llegaste con equipaje.

Daniela se reía y cambiaba de tema.

Una madrugada comenzaron las contracciones.

Había planeado ingresar al hospital al día siguiente, pero el bebé decidió adelantarse.

Daniela intentó mantener la calma mientras buscaba la bolsa preparada.

Cuando abrió la puerta, una contracción la obligó a apoyarse en la pared.

Alejandro estaba entrando a su terreno después de revisar la obra.