por ti!
Lorena comenzó a gritar que Daniela tenía amantes, que había abandonado a su marido y que ahora quería dejar a una “pobre señora mayor” sin dinero.
Mauricio, más atrás, añadió:
—¡Yo estoy dispuesto a perdonarte! ¡Solo regresa, reactiva las tarjetas y deja de hacer el ridículo!
Dentro de la casa, Daniela escuchaba todo desde el monitor de seguridad.
Ya no tenía el cabello cubriéndole el rostro. La hinchazón había bajado, pero el moretón seguía visible. Su madre estaba a su lado. Rafael permanecía de pie con los brazos