quiso aceptar un peso de más.
Pero doña Graciela sacó también un sobre. Lo puso sobre la mesa y miró a su hijo.
—Rodrigo —dijo—, ¿quieres explicárselo a tu esposa, o lo hago yo?
Dentro había estados de cuenta. Durante meses, Rodrigo había sacado dinero de nuestra cuenta de ahorros para el bebé y se lo había dado a Fernanda: casi cuarenta mil pesos para pagar las deudas que le dejó su ex. Cuando mis ahorros no alcanzaron, la ropa se volvió la forma más rápida de reunir lo que