Ricardo comenzó trabajando como ayudante, con un sueldo establecido y responsabilidades concretas. Sus pagos de reparación quedaron por escrito.
Don Manuel se encargó de enseñarle nuevamente a preparar el pan.
Sofía diseñó el logotipo y creó las páginas del negocio.
Yo tomé una decisión que sorprendió a todos.
Coloqué un anuncio en la entrada:
«Se solicita personal. Se dará preferencia a personas mayores de 60 años. La experiencia también cuenta».
Contraté a cuatro personas que llevaban años buscando una oportunidad.
Entre ellas estaba doña Mercedes, de 67 años, que había