Me casé a los 19 años con unakara viuda de 43 años del pueblo vecino “para tener alguien que cuidara la tierra”. Durante 22 años estuve en silencio, y la noche que ella murió, abrí el cofre del armario…

no quería obligarme a volver.

 

No quería destruir el hogar de nadie.

 

Solo quería que yo lo supiera.

 

Quería que, al menos, le respondiera.

 

Lafecha era de hace