las seis de la mañana, mi boda dejó de ser una celebración

que se había acostado pensando en flores, votos y canciones.

A la 1:17 de la mañana le escribí a mi hermano mayor, Rodrigo.

**Necesito que vengas al hotel ya. No preguntes. Es grave.**

Después le escribí a mi prima Lucía, a la wedding planner, y al gerente del hotel.

Finalmente le mandé un mensaje a Diego:

**Mañana habrá cambios. Confía en mí y no reacciones todavía.**

Su respuesta llegó casi de inmediato:

**Confío en ti. Dime qué necesitas.**

Mientras el resto del hotel dormía, yo empecé a reescribir el