REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA

casa de mi hija?

Nadie respondió.

Entonces escuchamos que alguien tocaba la puerta.

Verónica se sobresaltó.

Abrí.

Había dos agentes acompañados por una funcionaria encargada de dar seguimiento a la denuncia.

Uno de los agentes explicó que necesitaban notificar formalmente a Verónica sobre la investigación y solicitar su comparecencia.

Mi esposa retrocedió.

—Rafael, por favor.

No contesté.

La funcionaria le

explicó que las acusaciones eran graves y que debía atender el procedimiento correspondiente.

Verónica comenzó a gritar.

—¡Todo esto es culpa de esa niña! ¡Siempre ha querido separarnos!

Aquellas palabras