Mi ex tiró mi ultrasonido y dijo que el bebé era de otro… cinco años después conoció a sus trillizas en el aeropuerto

ser mejor.

Yo podía alegrarme.

Y aun así no deberle matrimonio.

Un año después del reencuentro, Santiago me invitó a cenar.

No por las niñas.

Lo aclaró.

—Una cena conmigo.

—No.

—Bien.

Tres meses después volvió a preguntar.

—No.

—Bien.

Seis meses.

—¿Café?

—Santiago.

—Es menos que cena.

—No.

—Bien.

Empecé a irritarme con lo razonable que era.

—¿No vas a insistir?

Me miró sorprendido.

—Acabas de decir no.

—Sí.

—Entonces no.

—Antes insistías.

—Antes hice muchas cosas estúpidas.

Eso me dejó sin respuesta.

Un año y medio después, acepté