Mi ex tiró mi ultrasonido y dijo que el bebé era de otro… cinco años después conoció a sus trillizas en el aeropuerto

un café.

No cita.

Café.

Estuvimos cuarenta minutos.

Hablamos de las niñas.

Le dije:

—Esto no cuenta.

—Lo sé.

—No significa nada.

—Lo sé.

—Deja de decir lo sé.

—Bien.

Sonreí.

Maldita sea.

Mientras nuestra relación encontraba una forma extraña de existir, apareció alguien más.

Se llamaba Gabriel Montes.

Director de proyectos en una organización internacional de agua limpia.

Lo conocía profesionalmente desde hacía dos años.

Nunca habíamos salido.

Hasta que me invitó a cenar.

Acepté.

No para provocar a Santiago.

Porque quería.

Eso fue nuevo.

La primera cita fue