conferencia en Monterrey.
Nébula Carbon acababa de cerrar un acuerdo internacional.
Él había asistido como representante de SolViva, pero manteniendo la separación profesional.
Después fuimos a cenar.
Hablamos de cualquier cosa.
Al regresar al hotel, dije:
—Creo que estoy lista.
Santiago se detuvo.
—¿Para dormir?
—Siempre.
—¿Entonces?
—Casarnos.
Casi se golpeó con una maceta.
—¿Qué?
—No hagas que me arrepienta.
—¿Tú…?
—Sí.
—Pero yo pensaba…
—Ese es tu problema histórico.
Se rio.
Después lloró.
—No tengo anillo.
—Mejor.
—Elena.
—¿Qué?
—¿Estás segura?
Esa pregunta.
No «por fin».
No «sabía que