Mi ex tiró mi ultrasonido y dijo que el bebé era de otro… cinco años después conoció a sus trillizas en el aeropuerto

Como si tocarme pudiera confirmar una traición que solo existía en su cabeza.

Cinco años de distancia resumidos en unos centímetros de descansabrazos.

Entrelacé mis dedos con los suyos.

Santiago me miró.

—¿Ahora qué?

—Solo estaba pensando.

—Peligroso.

—Mucho.

—¿En qué?

—En que cuando volvimos a encontrarnos aquí creías que yo vivía sola.

Sonrió.

—El peor cálculo de mi vida.

—Bastante.

—Pensaba que seguirías siendo la misma Elena que dejé.

—También.

—Y en realidad tenías tres hijas, una empresa y una patente que mi compañía necesitaba.

—Humillante.

—Muchísimo.

Se quedó