Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

que jamás trabajaría con sus manos.

Excepto para sostener plumas y libros. Tuvo que aprender oficios prácticos desde cero, carpintería básica para reparar su propia casa, herrería rudimentaria, cualquier trabajo manual que pudiera hacer con sus manos ahora callosas y fuertes gracias a su tiempo en los campos. Schochitle, liberada finalmente de las cadenas literales y metafóricas de la esclavitud, floreció de maneras que incluso ella no había anticipado.

Estableció un pequeño negocio de tejidos usando técnicas tradicionales zapotecas, creando textiles hermosos que las mujeres del pueblo y pueblos vecinos