comenzaron a buscar. También ofrecía remedios herbales basados en el conocimiento ancestral de su pueblo, curando enfermedades que los doctores blancos caros no podían o no querían tratar, salvando vidas con mezclas de plantas que había aprendido de su abuela.
Los primeros años fueron de pobreza honesta, el tipo de pobreza que viene de trabajar duro por poco, pero sabiendo que cada peso ganado es verdaderamente tuyo. Contrastaba dramáticamente con la opulencia manchada de sangre de San Jerónimo. Comían tortillas y frijoles la mayoría de los días, ocasionalmente con algo