que sabía a plástico caliente.
—Buen trabajo, Espectro —dijo, utilizando el indicativo con el que me conocían en la unidad—. Hoy has protegido a mucha gente.
No me dio una medalla ni un discurso. Me preguntó si había dormido y me ordenó tomarme el descanso que me correspondía. A veces el respeto se reconoce en cosas así: alguien comprende cuánto pesa tu responsabilidad y no la utiliza para humillarte.
En casa, entretanto, mi madre había vuelto a hipotecar parte de su vivienda para cubrir una deuda de Blanca. Se lo