EL AMOR QUE NO NECESITABA SACRIFICIOS

pequeña sala destinada a ejercicios y cuidados de rehabilitación.

El equipo veterinario estaba organizando un programa piloto para atender a algunos animales rescatados.

Valeria había participado en la planificación.

Cuando llegué, la encontré acomodando unas colchonetas especiales junto a una mesa de trabajo.

Llevaba un uniforme azul oscuro y una identificación colgada al cuello.

Al verme, sonrió.

—Llegaste temprano.

—Estoy intentando mejorar mi reputación.

Me tomó de la mano y me mostró la sala.

Había rampas pequeñas.

Superficies antideslizantes.

Material para ejercicios supervisados.

Y una pared donde habían colocado fotografías