Diego a la cárcel, fue resucitar burocráticamente en México. Tres meses caminando con la carpeta de Doña Chole por juzgados, el SAT, el INE, el banco y el registro civil. Todos me miraban como si fuera un error del sistema. “Señora, tenemos acta de defunción, pero en el sistema no hay botón de resurrección”, me dijo una secretaria amargada. Tuvimos que meter juicios. Conservo mi INE vieja con un sello de “CANCELADA POR DEFUNCIÓN” junto a mi cama.
Leticia, la verdadera víctima, fue exhumada y devuelta a su hija Mariana